
¡Hola de nuevo a tod@s! En esta ocasión, les dejo el segundo capí de esta gran serie. Posiblemente sean escasos los capitulos de esta serie, pero espero que de todos modos la disfruten. Con cariño. Daniela.
POV Edward
Habia pasado mucho tiempo desde que estado enserado en esta soledad. Habian pasado casi cien años desde que me combatí en este ser, con corazón de piedra. Un moustro, una bestia.
En ese momento, escuche el trote de un caballo, en seguida, el de una manada de lobos. Un hombre grita.
- ¡Vamos, Eclipse! ¡A toda velocidad! - le ordenaba al caballo.
Salí de mi habitación como un rayo. Cruce el castillo en menos de dos segundos; como si mi vida dependiera de ello. Sin saber por que, tenia el extraño presentimiento de conocer lo que siempre habia estado hanciado. Afuera, después de las rejas, se escuchaba que el sonido provenia de un barranco cercano. Esta callendo una terrible tormenta.
Llegé hasta el lugar. En cuanto los lobos me vieron, huyeron despaboridos; sabian que no pueden contra mi. En la orilla, un caballo, negro como el azabache, estaba a punto de caer. Llegé hasta él y lo carge hasta un lugar seguro. Un hombre se encuntraba profundamente herido, sobre la silla del corsel. Su corazón estaba empezando a fallar.
- Vamos, resista - le dije mientras lo empiezaba a cargar para dirigirme al castillo. Impresionantemente, el olor de la sangre no me afectaba en absoluto.
- No, no. Espera hijo, dejame aquí - susurro con voz débil y apagada. Lo deje en el suelo y me incliné ante él.
- Hijo - continua - porfabor, cuida de mi Isabella. Cuidala como a nadie mas en el mundo - en su mente apareció una joven, de aproximadamente diecisiete años. Sus ojos me himnotizaron. Su piel era blanca como el marfil, su cabello ondualdo de un café oscuro, su sonrisa amplia y sincera. Nunca había visto a un ser hermoso. Nunca había visto a una mujer tan hermosa.
- Pero señor... - intenté protestar. "No me conseidero digno" pensé para mi. Investige el nombre de aquel hombre. Chalie. Chalie Swan.
-Prometemelo - me ruega.
-¡...lo juro! - esclamé.
- Bien - volteó a ver al caballo por ultima vez - Eclipse, no dejes sola a mi Bella.
Finalmente, su corazón se detuvo con para siempre en tranquilidad y paz.
El caballo relicho y atajo mi atención. Sus ojos daban la impresión de contener el llanto. Me miro fijamente, como si comprendiera lo que estuviera pasando, Y por fin, salio corriendo en dirección del bosque, al sur.
-¡¿QUÉ HICISTÉ QUE?!- me gritó Alice. Estaba completamente exasperada.
- Que lo deje ir sin saber en donde vive "ella" - repeti con benevolencia al recordar a aquella mujer.
-¡Hay, Edward! ¿Como pudiste? - Alice era el ama de llaves; pero también era como mi hermana, y terrible duende. Había esta esperando con paciensia que un día me enamoraría de una joven, y estaba completamente seguro que no descansaría hasta que Bella y yo fuéramos algo. Que tontería - ¡Ya me enojé!¡Ahora por eso ya no te hablo!
- Alice... - dijimos Jasper y yo. Jasper era el moso que daba la hora, y pues, la pareja sentimental de Alice.
- ¡No! ¡No descansare hasta verlos junto! ¡Y nadie me ha de cambiar de opinión -declaró pronfundamente furiosa.
En ese momento, escuche el trote de un caballo, en seguida, el de una manada de lobos. Un hombre grita.
- ¡Vamos, Eclipse! ¡A toda velocidad! - le ordenaba al caballo.
Salí de mi habitación como un rayo. Cruce el castillo en menos de dos segundos; como si mi vida dependiera de ello. Sin saber por que, tenia el extraño presentimiento de conocer lo que siempre habia estado hanciado. Afuera, después de las rejas, se escuchaba que el sonido provenia de un barranco cercano. Esta callendo una terrible tormenta.
Llegé hasta el lugar. En cuanto los lobos me vieron, huyeron despaboridos; sabian que no pueden contra mi. En la orilla, un caballo, negro como el azabache, estaba a punto de caer. Llegé hasta él y lo carge hasta un lugar seguro. Un hombre se encuntraba profundamente herido, sobre la silla del corsel. Su corazón estaba empezando a fallar.
- Vamos, resista - le dije mientras lo empiezaba a cargar para dirigirme al castillo. Impresionantemente, el olor de la sangre no me afectaba en absoluto.
- No, no. Espera hijo, dejame aquí - susurro con voz débil y apagada. Lo deje en el suelo y me incliné ante él.
- Hijo - continua - porfabor, cuida de mi Isabella. Cuidala como a nadie mas en el mundo - en su mente apareció una joven, de aproximadamente diecisiete años. Sus ojos me himnotizaron. Su piel era blanca como el marfil, su cabello ondualdo de un café oscuro, su sonrisa amplia y sincera. Nunca había visto a un ser hermoso. Nunca había visto a una mujer tan hermosa.
- Pero señor... - intenté protestar. "No me conseidero digno" pensé para mi. Investige el nombre de aquel hombre. Chalie. Chalie Swan.
-Prometemelo - me ruega.
-¡...lo juro! - esclamé.
- Bien - volteó a ver al caballo por ultima vez - Eclipse, no dejes sola a mi Bella.
Finalmente, su corazón se detuvo con para siempre en tranquilidad y paz.
El caballo relicho y atajo mi atención. Sus ojos daban la impresión de contener el llanto. Me miro fijamente, como si comprendiera lo que estuviera pasando, Y por fin, salio corriendo en dirección del bosque, al sur.
-¡¿QUÉ HICISTÉ QUE?!- me gritó Alice. Estaba completamente exasperada.
- Que lo deje ir sin saber en donde vive "ella" - repeti con benevolencia al recordar a aquella mujer.
-¡Hay, Edward! ¿Como pudiste? - Alice era el ama de llaves; pero también era como mi hermana, y terrible duende. Había esta esperando con paciensia que un día me enamoraría de una joven, y estaba completamente seguro que no descansaría hasta que Bella y yo fuéramos algo. Que tontería - ¡Ya me enojé!¡Ahora por eso ya no te hablo!
- Alice... - dijimos Jasper y yo. Jasper era el moso que daba la hora, y pues, la pareja sentimental de Alice.
- ¡No! ¡No descansare hasta verlos junto! ¡Y nadie me ha de cambiar de opinión -declaró pronfundamente furiosa.
POV Bella
El sonido de relinchos y trotes me despertó. Me levanté rápidamente y me cambie de ropa; apenas alcancé a cepillarme el cabello. Baje como un rayo las escaleras. Era muy extraño que mi padre llegara un día después de salir de viaje. Debía haberse tardado un semana.
Afuera se encontraba Eclipse.
-¡Eclipse!- exclame muy intrigada - ¿qué haces aquí?
Casi rebalé con el césped mojado, pero el cuello de animal me atrapó. Eclipse me jalo con el hosico la ropa, y me subió como pudo sobre su lomo, en el cual todavía se encontraba la silla de montar de Charlie. Salio disparado hacia el bosque. Con difilcultad a penas alcance las riendas.No intenté detenerlo. Sabia que algo malo le había pasado a Charlie, y que debía ir en su búsqueda.
Pasadas unas cuantas horas, me percaté que nos dirigíamos al norte. Enseguida, el corcel viró bruscamente hacia la derecha, y finalmente, se detuvo. Eclipse me señalo con la cabeza un árbol frondoso. Bajé de el caballo y me dirigí a donde me había indicado.
Había una cruz sobre una pila de tierra al pie del árbol. En letras talladas de forma brusca, salvaje y dulce, estaba escrito un nombre. Mi corazón se detuvo unos segundos después de leer aquel nombre tan familiar.
Charle Swan.
No... , no podía ser posible... mi padre... muerto... ¡No! ¡No era cierto! ¡Era imposible!... En un momento despertaría y todo volvería a la normalidad. Solo necesitaba un segundo más.
Corrí hacia el caballo, y me colgué a llorar en su cuello. No podía soportar lo que había visto. Aun podía ver su vivo y alegre rostro despidiendose de mi hace apenas un día. No podía estarme pasando esto, no a mí; que apenas me encontraba en mi plena juventud.
No menos de unos minutos, se escucharon los aullidos de unos lobos. Eclipse resoplo inquieto, aunque no asustado.
-Eclipse, vamos a casa- le indique mientras subía sobre su lomo. Esté se levantó.
No sabía que hacer. Posiblemente no me quedaría mas que casarme con Mike y vivir el resto de mis días como una "gran" señora casada. Y sin encontrar nunca a mi verdadero amor...
- ¡No, Eclipse! - exclamé al ver que habíamos en dirección equivocada; No dirigíamos de nuevo hacia el norte.
El corcel relinchó como si quisiera llamar la atención de algo.
Entonces, se escucharon los tan esperados gruñidos detrás nuestro. No quise mirar; sabía que se trataba de lobos. Me limpie las lágrimas para tener un mejor campo de vicion. Así que si hiba a morir, les vendería mi vida lo mas alto como me fuera posible. Iniciamos la carrera de persecución.
Derepente, un enorme castillo apareció ante nuestros ojos. La reja estaba abierta de par en par. Al penetrar, el caballo cerro la reja de una patada.
Cabalgaba con una agilidad imposible, en lo cual ya debía de haberme caído; pero apenas pude pensar en eso, ya que ahora nos encontrábamos frente al portón. Llovía a cantaros.
Me bajé de Eclipse y me recargue para tomar un respiro. Pero inesperadamente, la puerta cedió. Caí de espaldas, lo cual hiso que el caballo saliera corriendo hacía el interior del jardín principal.
- ¡No, Eclipse! ¡Ven! - exclamé.
Perfecto. Me tomaría horas encontrarlo, además de salir de este lugar tan lúgubre.
-¿Te encuentras bien? Me pregunto una voz dulce y musical.
Instintivamente, voltee la cabeza, y me encontré con el rostro mas hermoso de este mundo.
Afuera se encontraba Eclipse.
-¡Eclipse!- exclame muy intrigada - ¿qué haces aquí?
Casi rebalé con el césped mojado, pero el cuello de animal me atrapó. Eclipse me jalo con el hosico la ropa, y me subió como pudo sobre su lomo, en el cual todavía se encontraba la silla de montar de Charlie. Salio disparado hacia el bosque. Con difilcultad a penas alcance las riendas.No intenté detenerlo. Sabia que algo malo le había pasado a Charlie, y que debía ir en su búsqueda.
Pasadas unas cuantas horas, me percaté que nos dirigíamos al norte. Enseguida, el corcel viró bruscamente hacia la derecha, y finalmente, se detuvo. Eclipse me señalo con la cabeza un árbol frondoso. Bajé de el caballo y me dirigí a donde me había indicado.
Había una cruz sobre una pila de tierra al pie del árbol. En letras talladas de forma brusca, salvaje y dulce, estaba escrito un nombre. Mi corazón se detuvo unos segundos después de leer aquel nombre tan familiar.
Charle Swan.
No... , no podía ser posible... mi padre... muerto... ¡No! ¡No era cierto! ¡Era imposible!... En un momento despertaría y todo volvería a la normalidad. Solo necesitaba un segundo más.
Corrí hacia el caballo, y me colgué a llorar en su cuello. No podía soportar lo que había visto. Aun podía ver su vivo y alegre rostro despidiendose de mi hace apenas un día. No podía estarme pasando esto, no a mí; que apenas me encontraba en mi plena juventud.
No menos de unos minutos, se escucharon los aullidos de unos lobos. Eclipse resoplo inquieto, aunque no asustado.
-Eclipse, vamos a casa- le indique mientras subía sobre su lomo. Esté se levantó.
No sabía que hacer. Posiblemente no me quedaría mas que casarme con Mike y vivir el resto de mis días como una "gran" señora casada. Y sin encontrar nunca a mi verdadero amor...
- ¡No, Eclipse! - exclamé al ver que habíamos en dirección equivocada; No dirigíamos de nuevo hacia el norte.
El corcel relinchó como si quisiera llamar la atención de algo.
Entonces, se escucharon los tan esperados gruñidos detrás nuestro. No quise mirar; sabía que se trataba de lobos. Me limpie las lágrimas para tener un mejor campo de vicion. Así que si hiba a morir, les vendería mi vida lo mas alto como me fuera posible. Iniciamos la carrera de persecución.
Derepente, un enorme castillo apareció ante nuestros ojos. La reja estaba abierta de par en par. Al penetrar, el caballo cerro la reja de una patada.
Cabalgaba con una agilidad imposible, en lo cual ya debía de haberme caído; pero apenas pude pensar en eso, ya que ahora nos encontrábamos frente al portón. Llovía a cantaros.
Me bajé de Eclipse y me recargue para tomar un respiro. Pero inesperadamente, la puerta cedió. Caí de espaldas, lo cual hiso que el caballo saliera corriendo hacía el interior del jardín principal.
- ¡No, Eclipse! ¡Ven! - exclamé.
Perfecto. Me tomaría horas encontrarlo, además de salir de este lugar tan lúgubre.
-¿Te encuentras bien? Me pregunto una voz dulce y musical.
Instintivamente, voltee la cabeza, y me encontré con el rostro mas hermoso de este mundo.
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